…al otro lado del espejo

 

 

-“En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados.”-

JORGE LUIS BORGES Y MARGARITA GUERRERO. “Animales de los espejos”, en Manual de Zoología Fantástica”

La pintura ha sido, desde siempre, una ilusión, un remedo de la realidad. A lo largo de la historia del arte ha habido una eterna lucha entre la naturaleza y la representación de la misma. Muchos pintores han tenido claro, desde el principio, que el arte no imita a la naturtaleza, la reinterpreta; sin embargo, la búsqueda de la veracidad, de una imagen “fotográfica” (a veces sin contenido), han sido una finalidad en sí misma para determinados artistas, vinculados a la figuración. De esta tendencia proviene la expresión francesa “trompe l´oil” (literalmente: engaño al ojo, trampantojo en castellano).

 

Desde siempre, en mi obra, he evitado  la recreación de la realidad “per se”, es decir, el uso el realismo (incluso en mis cuadros más detallistas) sin más pretensión que copiar fielmente aquello que me rodea. Detrás de toda obra, para mí, debe haber una intención, y es esta, precisamente, la que dota de  sentido al cuadro. En mi caso, la realidad no es más que el  punto de partida, una excusa visual para reflexionar acerca de nuestra percepción de la misma. La falsa apariencia de veracidad es lo que primero me atrajo de la pintura figurativa, pero ahora necesito ir más allá: de ahí que el reflejo haya ocupado una posición de preferencia en mis cuadros. Si la pintura es una “mentira”, pintar la imagen reflejada eleva al cuadrado dicha falsedad, es decir, estoy pintando el reflejo de lo que, en sí mísmo, no es sino una recreción de la realidad (del modo en que Platón entendía el arte, como una representación de la representación del mundo de las ideas; es decir, algo que, por definición, no puede ser verdad). En este terreno, las implicaciones conceptuales son muy interesantes, ya que me permiten llegar  a un lugar donde todo es apariencia y , por lo tanto, especulación. Esto se traduce en obras cuyos fondos son cada vez más neutros, sin referencias a la perspectiva; del mismo modo, los modelos se reducen a siluetas, enfatizando la idea de representación de lo que ya es, en si mismo, un mero reflejo. Es como situarse  ante un cielo nocturno y disfrutar de las estrellas, aun sabiendo que esa luz  es la muestra de que lo que vemos desapareció hace mucho tiempo…

 

 

 

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